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Category: Reflexiones en voz baja

Bailemos al ritmo de TANGo?

Hace apenas un par de semana escribí en mi blog sobre una función poco conocida de Google Translate – la traducción de realidad aumentada, y parece que Google me estaba escuchando. Para celebrar el decimo aniversario del lanzamiento de Google Translate, esta semana han anunciado la creación del nuevo algoritmo, llamado Google Neural Machine Translation system (GNMT), o sistema de traducción automática neuronal de Google (TANG). Los detalles completos del nuevo sistema están descritos en un informe divulgado el 27 de septiembre, pero en resumen es un paso adelante hacia la traducción perfecta hecha por las maquinas. Cabe destacar que el algoritmo lanzado hace 10 años, llamado PBMT (Phrase-Based Machine Translation, o traducción automática basada en frases) usaba el mecanismo de reconocimiento de frases separadas y las traducía de forma independiente en vez de analizar y traducir la oración completa. Según el Google, la traducción automática neuronal es un sistema autodidacta y capaz de aprender en el proceso. Considera la oración completa en idioma fuente como una unidad para traducir, a la vez teniendo en cuenta y analizando los pequeños “ladrillos”, es decir, palabras y frases, que la componen. En otras palabras, se puede comparar al ojo humano que es capaz de ver el cuadro completo sin perder de vista las pequeñas pinceladas.gnmt_es

Otras técnicas que han hecho posible las mejoras en el sistema incluyen la división de palabras complejas en piezas pequeñas, lo que permite analizar estas piezas como palabras separadas y deducir el significado de la palabra origen. De momento la traducción neuronal está en la fase de pruebas y  solamente está disponible para traducciones del inglés al chino, siendo la combinación de idiomas más compleja, pero también está siendo testada para español y francés, lo que significa que podemos esperar nuevos avances muy pronto. Google reclama que el nuevo sistema permitirá reducir los errores de traducción en 55%-85%, aunque todavía está lejos de la traducción hecha por una persona. Según el propio Google, “no es la solución definitiva a la traducción automática. GNMT aun comete errores significantes que un traductor humano jamás haría, como por ejemplo perder algunas palabras o traducir erróneamente los nombres propios o términos raros, y traducir las oraciones aisladas en vez de considerar el contexto del parágrafo o la página entera. Aun queda mucho por mejorar para proporcionar a nuestros usuarios la mejor experiencia. No obstante, el GNMT representa un acontecimiento importante.”

En resumen, esta claro que Google no pierde tiempo y dedica muchisimo esfuerzo y dinero en mejorar su algoritmo de traducción, pero incluso ellos mismos reconocen que sus sistemas aun son mejorables. Es muy probable que en unos años podamos confiar la traducción de cualquier tipo de documentos a la maquina, pero antes de que esto sea posible, nuestro mejor aliado en los asuntos de la comunicacion con los interlocutores de diversas culturas sigue siendo un traductor profesional.

Comer o no comer, es la cuestión.

A translator's gem

Y para terminar su comida, un poco de caseros postrados :)

Un buen traductor puede acortar las distancias culturales y hacerte sentir como en casa en cualquier lugar del mundo. En cambio, un traductor malo puede confundirte por completo y transportarte a un mundo kafkiano lleno de absurdo e incomprensión. En este sentido recuerdo siempre como durante mi primerísima visita a Tenerife, en aquel entonces en calidad de turista, fui a almorzar a un conocido restaurante turístico local, cuyo nombre prefiero no recordar. Me puse a estudiar la carta, y cuál fue mi asombro al descubrir que la oferta del restaurante iba más allá de simplemente gastronómica. O al menos esa impresión se llevaría un comensal británico, dado que un plato típico “Rape a la marinera” se tradujo como “Rape sailor’s style” (“rape” en inglés significa “violación”). A mi aquella lectura me regaló unos minutos de risa, pero no ocurre con todo el mundo. En definitiva, la idea de confiar la traducción de la carta de tu restaurante a un traductor automático,  o a una persona nativa del idioma pero sin conocimientos lingüísticos, no es buena idea, porque la carta del restaurante es como una carta de presentación de tu negocio. Antes de probar tus exquisitos platos el cliente quiere informarse de la oferta, y ésta tiene que ser clara y comprensible para él. Aunque muchos negocios son reticentes a la hora de pagar por una traducción profesional, cabe recordar que el gasto de la misma, aparte de ser bastante módico, no es un gasto sino una inversión y una buena política empresarial. Invertir en tu negocio nunca es caro – al final es lo que te hace prosperar.

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